La serie británica Adolescencia (2024), estrenada recientemente en Netflix, ha generado diversas discusiones sobre la conducta y el entorno digital de las y los adolescentes. Uno de los aspectos más relevantes desde la perspectiva de la comunicación es el uso de los emojis como sistema simbólico para codificar y transmitir mensajes entre jóvenes. A partir de esta representación audiovisual, es posible reflexionar sobre la transformación del lenguaje y las nuevas dinámicas de interpretación que plantea esta forma de comunicación.
Originalmente concebidos como íconos gráficos para reforzar el tono emocional en los mensajes de texto, los emojis han evolucionado en algunos espacios digitales hasta convertirse en signos con significados propios, contextualmente específicos y socialmente compartidos dentro de ciertos grupos.
En la serie Adolescencia, se observan ejemplos concretos de esta dinámica:
- El emoji de la “píldora roja” 💊 es utilizado como símbolo de una visión ideológica que cuestiona los roles tradicionales de género, con referencias a comunidades virtuales como la manosfera.
- El emoji del frijol (bean) 🫘 identifica a usuarios que se asumen como incels (involuntary celibates).
- El “100” 💯 representa una referencia a la llamada “regla del 80/20”, idea que sostiene que el 80% de las mujeres se sienten atraídas solo por el 20% de los hombres.
- Diversos corazones de colores (rojo, morado, naranja, amarillo y rosa) 💜❤️💛 indican diferentes tipos de relaciones, intenciones o percepciones emocionales, como atracción, apoyo o deseo sexual.
Estos usos no están documentados oficialmente por los desarrolladores de los emojis, sino que emergen como construcciones sociales dentro de comunidades digitales específicas. En este sentido, funcionan como un lenguaje cifrado, donde el significado depende del contexto de uso, la red social y el grupo que lo emplea.
Desde una perspectiva comunicacional, esta práctica configura un modelo de comunicación altamente segmentado, donde el emisor y el receptor deben compartir códigos culturales y tecnológicos para lograr la interpretación efectiva del mensaje. La expresión deja de estar contenida únicamente en el contenido verbal y se traslada al terreno simbólico.
Este tipo de lenguaje puede considerarse una forma de “economía expresiva”: el emoji permite condensar significados amplios en un solo signo visual. No obstante, esta condensación también produce ambigüedad y posibles errores de interpretación si el receptor no pertenece al mismo contexto o comunidad interpretativa.
Asimismo, la comunicación por medio de emojis refuerza la interacción entre pares, pero puede limitar el entendimiento intergeneracional. Esta situación tiene implicaciones para padres, docentes, profesionales de la salud mental y comunicadores, que enfrentan desafíos al intentar comprender el contenido y las dinámicas de comunicación de los jóvenes en entornos digitales.
El uso intensivo de emojis como medio principal de comunicación ocurre en entornos donde la velocidad, la inmediatez y la replicabilidad son valoradas: redes sociales, servicios de mensajería, plataformas de video corto. En estos espacios, las imágenes tienen mayor circulación y permanencia que los textos largos, lo que favorece la estandarización de ciertos símbolos.
Los algoritmos de recomendación en plataformas digitales también influyen en la exposición a determinados códigos, lo que puede contribuir a la adopción masiva o a la especialización semántica de los emojis dentro de subculturas juveniles. Esta mediación tecnológica condiciona qué símbolos adquieren notoriedad, qué significados se consolidan y cuáles quedan relegados o reinterpretados.
El análisis de la comunicación emoji debe realizarse desde una mirada funcional, es decir, entendiendo que permite este tipo de lenguaje dentro del entorno social de quienes lo emplean. Algunas posibles líneas de observación incluyen:
- Función de pertenencia: el uso compartido de ciertos emojis refuerza la identidad grupal.
- Codificación de mensajes sensibles: los emojis permiten comunicar temas o emociones que serían difíciles de verbalizar directamente.
- Segmentación cultural: se configura una brecha comunicativa entre quienes dominan el código y quienes no lo comprenden.
Desde la disciplina de la comunicación, estos fenómenos son parte de un proceso continuo de transformación del lenguaje mediado por tecnologías. No implican la desaparición del lenguaje verbal, sino su reconfiguración en nuevos formatos y códigos simbólicos que responden a las dinámicas de cada época.
Adolescencia funciona como un recurso narrativo que permite observar, desde la ficción, prácticas comunicativas que ya están presentes en la realidad. El uso de emojis como sistema simbólico no es exclusivo de la serie, sino un fenómeno documentado en múltiples espacios digitales. Su análisis no debe partir de juicios morales o valoraciones generacionales, sino de una lectura estructural sobre cómo cambian las formas de expresión, qué funciones cumplen y qué implicaciones tienen para la comprensión, la interacción y la construcción de vínculos en la era digital.
Fuentes consultadas:
- La Nación. (2025). El oscuro mensaje detrás del emoji “100” en Adolescencia, la serie furor de Netflix
- Merca2.0. (2025). ¿Para qué utilizan los chicos los emojis en Adolescencia?
- The Times. (2024). What do emojis mean? From sex to self-harm, youth slang decoded
- Daily Telegraph. (2024). Concerning emojis from Netflix show Adolescence explained
- News.com.au. (2024). Casual brutality: Hidden meaning behind Adolescence emojis


